Reflexiones

Cuál es el secreto de la felicidad?

¿Cuál es el secreto de la felicidad? ¿De qué depende? Una investigación de la University College London (Reino Unido) parece haber descifrado la fórmula de la felicidad mediante una ecuación matemática. El estudio ha sido publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), e indica que los investigadores realizaron resonancias magnéticas cerebrales a 26 voluntarios, con múltiples pruebas de recompensa y pérdida, que tenían que ser constantemente valoradas por su nivel de felicidad. Los científicos observaron que la actividad en dos áreas concretas del cerebro (el núcleo estriado ventral y la ínsula) se correspondía con el nivel de felicidad.

Con estos datos los científicos quisieron poner a prueba una la fórmula de la felicidad, usando una ecuación matemática. Para ello, analizaron los datos de una encuesta incluida en una aplicación para móviles “The Great Brain Experiment” en la que participaron 18.000 personas y los sometieron a la ecuación en cuestión para predecir exactamente cuán feliz se sentían dichas personas.

Los científicos indicaron que su ecuación hizo un buen trabajo explicando la felicidad, demostrando una relación sorprendentemente consistente entre satisfacción, expectativas y felicidad. Las expectativas también afectan a la felicidad, incluso antes de aprender el resultado de una decisión. Si tienes planes de reunirte con un amigo en tu restaurante favorito, esas expectativas positivas pueden aumentar la felicidad tan pronto como realices el plan.

La mencionada ecuación captura estos diferentes efectos de las expectativas y permite predecir la felicidad sobre la base de los efectos combinados de muchos acontecimientos del pasado. Así pues, según el estudio, la felicidad no sólo depende de la satisfacción del individuo, sino también de sus expectativas.

A pesar de que la fórmula no indica cómo ser feliz, sí plantea una interesante herramienta para estudiar la felicidad y los trastornos emocionales a escala masiva.

Stand By Me Doraemon Movie.

Entonces, te has puesto a pensar como aprender más acerca de esto? No se tú, pero yo si  (quizás porque desde que recibí un diagnóstico en el año 2000), me intereso a aprender más y más de como funciona nuestro cerebro, y para evitar la pérdida de memoria, ausencias, migrañas, entre otras, sin perjuicio de buscar siempre un mayor crecimiento espiritual y personal 😊.

Lo primero que tienes que saber es que todos tenemos una amígdala situada en una parte del cerebro, que tiene la responsabilidad de escudriñar en busca de preocupaciones. Es una máquina de búsqueda de problemas. Imagina que tienes una máquina buscadora de problemas en la cabeza, siempre en marcha, siempre buscando, durante todo el día y toda la noche. Cuando la máquina encuentra un problema, e incluso cuando piensa que ha encontrado un problema, vuelca en tu cuerpo una gran cantidad de adrenalina y hormonas del estrés, lo cual te pone en modo de lucha, huida o supervivencia.

Daniel Goleman, el autor del best seller Inteligencia emocional, dice: “El componente emocional evolucionó muy pronto: ¿me lo como o me come?”. Él llama a esto “el secuestro de la amígdala”, y lo describe como una forma en que nuestros cerebros toman el control de nuestros cuerpos.

En distintos posts a lo largo de mi Blog siempre te he recomendado evitar los pensamientos negativos. Una de las razones por la que es tan difícil ser feliz, es porque todos tenemos pensamientos negativos. Ahora bien, esos pensamientos negativos a lo largo de la evolución del ser humano nos han ayudado a mantenernos a salvo, por ejemplo, si estamos de vacaciones en un safari y de repente ves un león acercarse a ti, necesitas que tu máquina buscadora de problemas se active! Porque obviamente estas en peligro!

Así pues, nuestra amígdala se pasa todo el día al encuentro de preocupaciones. Es útil cuando tienes problemas serios, pero estresante cuando no los tienes. Y a veces en nuestras cabezas nos imaginamos los peores escenarios en todo, y es cierto que ninguno de nosotros podemos controlar nuestras emociones, pero si podemos aprender a tener más fortaleza emocional o aprender a controlar nuestras reacciones a esas emociones!

El hecho de recordar que voy a morir pronto es la herramienta más importante que he encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones de la vida. Porque casi todo (todas las expectativas externas, todo orgullo, todo miedo a la vergüenza o al fracaso), todo esto desaparece con la muerte, y solo queda lo que es verdaderamente importante. Recordar que vas a morir es la mejor manera que conozco de evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay ninguna razón para que no sigas tu corazón.

Steve Jobs.

En este momento no voy entrar a hablar de qué hacer para fortalecerte emocionalmente o de cómo aprender a controlar tus pensamientos negativos, sí son aspectos sumamente importantes, pero ya los he desarrollado en otros artículos, si quieres saber más, te invito a leer mis posts https://butterflyespirit.com/2020/11/23/guia-de-fortaleza-emocional-en-tiempos-dificiles/ y https://butterflyespirit.com/2020/11/30/guia-de-fortaleza-emocional-segunda-entrega/ . No obstante, si voy a retomar la idea con la que empecé este escrito, lo que indico el estudio de la University College London y la relación existente entre satisfacción, expectativas y felicidad.

Efectivamente, concuerdo con los investigadores de que las expectativas afectan a la felicidad. Ahora bien, además de la amígdala, nuestros cerebros también han desarrollado la corteza prefrontal, responsable del pensamiento racional. Esta parte del cerebro tiene la responsabilidad de pensar antes de actuar, decide qué hacer antes de que lo hagamos. La corteza prefrontal nos ayuda a pensar bien las cosas. Es responsable del lenguaje y de nuestra capacidad de resolver problemas complejos. Así que, a pesar de que tengamos a la amígdala saboteándonos, podemos usar nuestra corteza prefrontal para contrarrestarla.

Pero que más podemos hacer para controlar nuestras expectativas? Hoy en día vivimos en la cultura del más. ¿Y esto es una nueva tendencia? No, pero si es una tendencia creciente (quizás apoyada por las redes sociales). Todos queremos más, más y más. Hemos crecido en un mundo en el que más siempre ha significado mejor, pero pensar así (en mi opinión) es una equivocación!.

Antes que nada, recuerda que la mayoría de los multimillonarios quieren es ser felices, porque a pesar de todo el dinero que tienen, no lo son, porque es algo que el dinero no puede comprar. También te puedes preguntar, ¿a cuántos millonarios hemos escuchado quejarse de su infelicidad causada precisamente por su billetera?

Entonces, como hablar de la relación existente entre satisfacción, expectativas y felicidad? Yo recuerdo hace años haber leído una frase del filósofo griego que decía “la riqueza no consiste en tener muchas posesiones, sino en tener pocas necesidades”. Mi segunda mamá (sí, tengo una persona muy especial en mi vida, que la considero una segunda mamá) una vez me dijo “la felicidad es un estado de conciencia que nos ayuda mucho a llevar situaciones aparentemente difíciles” y mi abuelita siempre decía “lloraba porque no tenía zapatos, hasta que me encontré con un hombre que no tenía pies”. Por mi parte, yo te diría que, para mí la felicidad depende Dios y de mí misma, ya que es un proceso que empieza dentro de mí y que una vez experimentado hacia mí misma, puedo compartirlo con quienes me rodean.

Si bien el dinero es necesario para vivir, eso es indiscutible. Tener unas condiciones mínimas de vida digna y libre es necesario para poder vivir y desarrollarnos como seres humanos (ejemplo: tener un techo bajo el que vivir con luz, agua; tener un plato de comida en nuestras mesas, etc.). Por el contrario, no tener una estabilidad económica es fuente de desvelos y preocupación, problemas que no dejan a las personas estar tranquilas y experimentar felicidad, ya que su cabeza está inmersa en esta situación.

En ese sentido, permíteme decir que por ello no debemos buscar nuestra felicidad basada en lo material o el dinero, sino una felicidad espiritual (y ya no hablo solo de poner a Dios por encima de todas las cosas) sino la felicidad que te debe proporcionar el hecho de tener salud (más en estos tiempos de pandemia), tener una familia y amigos, etc. Y sin juzgar a nadie, solo te pido que recuerdes que no siempre puedes conseguir lo que quieres, pero si lo intentas, a veces puedes encontrarte con que obtienes lo que necesitas…

En conclusión, no te pido que compartas mi definición de felicidad, ni tan siquiera te pido que compartas mi opinión, pero espero que todo lo que hasta ahora he escrito te ayude a ser consciente no solo de los problemas que nos hace ver nuestra amígdala, sino también sepamos que aprendiendo a controlar nuestras expectativas, a no dejarse llevar por lo que digan los demás o por los estándares sociales, podemos ser felices. Recuerda la suerte que tienes de estar donde estás, la suerte de estar sano. Piensa que tienes suficiente y recuerda que “más” no siempre es mejor, y por supuesto, no olvides de agradecer siempre por lo que tienes, DAR GRACIAS abre las puertas de la prosperidad, dar gracias es la forma más grande de fe, pues antes de tener o ver algo realizado, lo estás dando por hecho.

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