Reflexiones

Cómo ayudar al medio ambiente

Ningún ecologista se alegra de la crisis del coronavirus. Pero esta pandemia mundial ha dejado beneficios a nuestro entorno que merecen reflexión. Fábricas cerradas, autopistas vacías, calles desérticas, fueron estampas que se repitieron en todo el mundo a medida que la pandemia de coronavirus avanzaba o avanza. El descenso de la cantidad de desplazamientos en vehículos a motor, la disminución de la producción industrial y el consumo se tradujo en menos contaminación, aguas más limpias y cielos más claros.

La European Public Health Alliance (EPHA) mostró en sus imágenes por satélite (incluso algunos desde sus ventanas pudieron comprobarlo también) un cielo claro con menos dióxido de nitrógeno y smog! La drástica reducción de la contaminación ambiental es una de las consecuencias (en este caso positiva) de la crisis del COVID-19. Desde China a Lima, pasando por Milán, Venecia, Barcelona o Madrid, fueron ciudades donde se observaron los efectos del confinamiento.

Fuente: National Geographic.

Según la OMS, nueve de cada diez personas del mundo respira un aire insalubre, y en España, antes del coronavirus, la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) ya cifraba en unas 10.000 las muertes anuales causadas por enfermedades derivadas de la contaminación (asma, EPOC, crisis pulmonares o coronarias…).

Se ha detectado también que los pacientes de COVID-19 de ciudades con más contaminación (o en su defecto los que han experimentado una exposición prolongada a la contaminación a lo largo de su vida) han tenido mayor gravedad de sus efectos, debido a que sus pulmones habían sufrido deterioro y estaban más sensibles a patologías respiratorias. Desde la Universidad de Harvard, los científicos animan a tomar medidas adicionales para protegernos de la exposición a la contaminación.

No esperes que sea el 22 de abril (Día Mundial de la Tierra) o que llegue el 21 de octubre, cuando se celebra el Día Mundial del Ahorro de Energía para actuar o para que inundemos nuestras redes sociales de mensajes reflexivos…. La tierra es el único lugar que tenemos para vivir, cuidémoslo! Y no esperemos a volver a pasar por otra pandemia, se habla del covid-20… No solo gana el planeta, tu también puedes beneficiarte, por ejemplo, en una disminución de tus gastos por ahorro en consumo de luz!

Ahora bien, como algunos países hemos salido del confinamiento y estamos en la nueva normalidad, pensemos nuevamente en nuestros hábitos… ¿Te has preguntado alguna vez que pasa con los papeles o basura que arrojamos al suelo directamente?

Gracias a la acción ni más ni menos que de la naturaleza, la basura que arrojamos es reducida o eliminada del medio ambiente natural, pero el proceso puede tardar cientos y miles de años! Adivina cuánto tarda en desaparecer… por ejemplo:

  • Papel: El papel blanco o folios de escritura tardan 1 año aproximadamente en desaparecer aunque si llueve mucho, se deshace antes.
  • Chicles: Nada menos que 5 años!
  • Latas de refresco: ¡10 años! Las latas de zumos y refrescos están formadas por aluminio, un material resistente, ligero y de fácil manejo. El problema surge cuando se tira el envase al suelo y es la naturaleza la encargada de eliminarlo. Para ello, se necesita mucha lluvia y humedad para que se oxide, se debilite y al final se desmenuce desapareciendo.
  • Cartones de leche o zumos : 30 años! Un envase de este tipo está compuesto por cartón, plástico y aluminio en su interior y la naturaleza requiere de un mayor tiempo para su desintegración.
  • Bolsas de plástico: entre 150 y 300 años!  
  • Zapatillas de deporte:  Están compuestas de muchos materiales diferentes y las gomas y espumas sintéticas ¡nunca desaparecen! Solamente se reducen.
  • Pilas: de 500 a 1000 años!. Las pilas contienen productos químicos muy peligrosos en su interior y si no se tratan adecuadamente cuando se rompan como consecuencia de su abandono estos productos pueden liberarse y contaminar el medio ambiente.
  • Botellas de plásticos: 4000 años!
Foto: IStock. Fuente: National Geographic.

¿Cómo podemos colaborar para cuidar el medio ambiente?

  1. Actúa: cada una de tus acciones impacta negativa o positivamente nuestros ecosistemas no importa lo pequeña que sea. No creas que tirar una basura no importa… Todo cuenta, así que cada cosa que hagas que sea en favor del planeta!
  2. Compra frutas y verduras orgánicas (los fertilizantes y pesticidas suelen ser derivados del petróleo).
  3. Comprar productos de belleza (shampoo, jabón o maquillaje) elaborados con ingredientes naturales, no derivados del petróleo.
  4. Elige productos elaborados localmente. De esta manera se reduce el consumo de combustibles empleados para su transporte.
  5. Prefiere la ropa hecha de algodón orgánico y no de materiales derivados del petróleo.
  6. Aprovecha la energía solar como fuente para recargar tus aparatos, hay cargadores solares para muchas cosas como celulares, relojes, calculadoras, etc.
  7. Elige productos que no estén envasados en plástico y recicla o reutiliza los envases.
  8. Sé un consumidor responsable. Consume sólo lo que necesitas y agota la vida útil de los productos, en otras palabras, reduce, reutiliza y recicla.
  9. También se un consumidor responsable de agua. No desperdicies este cada vez más escaso recurso y al mismo tiempo estarás ahorrando energía porque hacerla llegar a tu casa, tratarla y desecharla implica un gasto energético.
  10. Lleva contigo una bolsa de tela para que no utilices bolsas de plástico cuando hagas compras.
  11. Separa tus residuos al menos en orgánicos e inorgánicos y si es posible en reciclables (papel, aluminio, vidrio, cartón, tetrapack, etc).
  12. Algo que hace mi abuelita: convierte tu basura orgánica en composta!
  13. Camina o muévete en bici! O usa transporte público cuando puedas.
  14. Colabora con el ahorro energético, siempre es posible, simplemente adaptando algunos hábitos y optando por las alternativas de energía más eficientes.

Algunos consejos en el ahorro enérgico ya son muy conocidos: apagar la luz, optar por el bajo consumo, otros cuestan más esfuerzo, o incluso requieren una inversión inicial.  Sin embargo, en este ultimo punto voy a extenderme un poco más, porque si los adoptas tu factura se reducirá, y así no tienes excusas, ganas tú y el planeta!

  1. Usa los electrodomésticos de manera eficiente:
    • Si tienes que cambiar algún electrodoméstico, busca aquellos con etiquetas energéticas A+, A++o A+++. Aunque su precio sea algo superior, a la larga salen más baratos porque recortan la factura de la luz.
    • Carga al máximo la lavadora y el lavavajillas: ahorrarás más energía que con programas de media carga.
    • Seca la ropa al aire cuando sea posible. 
    • En la cocina, la placa de inducción consume menos energía que las vitrocerámicas y el gas.
  2. Presta atención al frigorífico o refrigerador, es el electrodoméstico que más consume:
    • Asegúrate de mantener la parte trasera ventilada y sin polvo.
    • Elimina regularmente la escarcha y descongela.
    • Evita en lo posible meter comida caliente en el congelador, ese sobreesfuerzo se traduce en más consumo energético.
  3. Luz, mejor natural:
    • Aprovecha al máximo la luz natural y la luminosidad ambiental, úsala para cada actividad: leer, ver la tele, etc.
    • Apaga las luces que no estés usando: así puedes ahorrar hasta un 25% de tu factura.
    • Las bombillas de bajo consumo cuestan más dinero, pero compensan o cambia tus bombillas por LED, suponen un ahorro del 50%.
  4. La casa, a la temperatura justa:
    • Una temperatura de la casa adecuada se sitúa en torno a los 20 ºC en invierno y los 25 ºC en verano. 
    • Si tienes termostato programable, diseña varios programas en función de la hora del día o de si vas a estar en casa. 
    • No olvides los métodos tradicionales, por ejemplo, en invierno mantén las persianas enrolladas y las cortinas descorridas hasta que el sol se ponga; en verano usa toldos, persianas y cortinas para protegerte del calor.
    • Piensa en alternativas renovables.
Foto: EPOTY2019 / Frederick Dharshie. Fuente: National Geographic.

Por último, recuerda que cuidar la tierra es un esfuerzo que debería ocuparnos a todos, ya que todos vivimos en esta misma gran casa. Los recursos son limitados y las demandas son cada día más constantes y altas. El agua, la energía y los alimentos son algunas de las necesidades básicas para subsistir, piensa que en algunas regiones del mundo estos recursos todavía son abundantes, pero en otras ya no se tienen.

“Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no la escucha”.

Victor Hugo.

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